Historia del relativismo

El relativismo es una tendencia que siempre ha existido, aunque a veces se atenúa, como durante la Edad Media. En la antigüedad estuvo representada, por ejemplo, por los sofistas. Más recientemente están los racionalistas, los idealistas, los existencialistas, los estructuralistas. A continuación, Alejandro Bermúdez –Director de EWTN Noticias y de la Agencia Católica de Informaciones para América Latina (ACI Prensa)– ofrece un resumen histórico desde Descartes hasta nuestros días. Al final, cita a un tenaz combatiente, Joseph Ratzinger.

Una reseña más amplia del pensamiento de Ratzinger acerca de este tema en Dictadura del relativismo, una entrada anterior de este blog.

Dictadura del relativismo

Relativismo es pensar que no hay nada que, independientemente de la propia opinión, sea bueno, bello, verdadero. Pensar que todo es relativo. En general, los hombres antiguos no pensaban así, tampoco los medievales. La tendencia se ha ido acentuando desde la Edad Moderna pero siempre ha existido. Platón la combatió con uñas y dientes, y la apaciguó por un tiempo. La filosofía es fruto de su lucha. Antes se pensaba que el hombre tenía que elevarse para llegar a las alturas. Hoy pensamos que el mundo debe bajarse hasta donde lo podamos tomar.

Joseph Ratzinger, en una homilía memorable, le dio nombre al peligro: dictadura del relativismo. En el vídeo, un trozo de su texto. Más abajo, la homilía completa.

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Reconciliación de todas las criaturas

Isaías

Reconciliación de todas las criaturas bajo el reino de la justicia prometido por Isaias (11: 5-9)
Reconciliación de todas las criaturas bajo el reino de la justicia prometido por Isaias (11: 5-9), por Marc Chagall

Isaías profetiza en un poema una paz mesiánica (Is 11: 1-9). Allí anuncia al Mesías y describe sus rasgos fundamentales: será descendiente de David; estará lleno de espíritu profético; se empeñará en implantar la justicia y la paz entre los hombres y con la naturaleza, lo cual es regresar al estado inicial de armonía implícito en la creación, y ello exige conocimiento del Señor. He aquí una parte:

Se terciará como banda la justicia y se ceñirá como fajín la verdad. Entonces el lobo y el cordero irán juntos, y la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león engordarán juntos; un chiquillo los pastorea; la vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas, el león comerá paja como el buey. El niño jugará en agujero de la cobra, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo, porque se llenará el país de conocimiento del Señor, como colman las aguas el mar (Is 11: 5-9).

Ignacio Larrañaga

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El jardín del Edén, por Lucas Cranach el Viejo

El padre Ignacio Larrañaga considera a la oración esencial en la vida de fe, como asegura que lo fue para Moisés, Elías, san Francisco de Asís y, sobre todo, para Jesús. También lo fue para él, quien tuvo varias experiencias de encuentro con Dios, según cuenta en su libro La rosa y el fuego. Fue fundador de los Talleres de Oración y Vida, que promueven un encuentro con Dios y donde millones de personas se han iniciado en el arte de orar. En uno de estos talleres (Retiro espiritual, año 1990) dice:

La paz es criterio seguro de presencia de Dios… Bien pueden decir que el nuevo nombre de Dios es el de la paz… Lo distinguible de Dios es cuando deja la paz (Orientaciones, sesión 18, 49’10-51’15).

Cuando este profeta de estos tiempos –en el sentido que transmite mensajes divinos– narra en El Hermano de Asís la partida del gran santo, ratifica la visión de Isaías, pues habla de reconciliación de todas las criaturas, pero esta vez en el momento de su llegada al cielo: Sigue leyendo