Fe, razón y universidad. Benedicto XVI

Universidad de Tubinga. Auditorio

Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo y encontrarás solamente cosas malas e inhumanas, como su disposición de difundir por medio de la espada la fe que predicaba.

Emperador bizantino Manuel II Paleólogo

IMPORTANCIA

El discurso «Fe, razón y la universidad: recuerdos y reflexiones» —también conocido como «discurso de Ratisbona»— fue pronunciado por el papa Benedicto XVI el 12 de septiembre de 2006 en la Universidad de Ratisbona (Universität Regensburg, Alemania), donde fuera profesor de teología. Se trata de una disertación de alto vuelo, realizada en alemán ante unos 1500 académicos, que se ocupa de la relación entre fe y razón —tema recurrente de la teología cristiana—, donde se hace referencia a antiguos textos hebreos y griegos, así como al pensamiento de la teología protestante y del ateísmo contemporáneo, pero se focalizó en la tendencia del mundo occidental a excluir la cuestión de Dios de la razón. “Una razón que frente a lo divino es sorda y margina la religión al ámbito de las subculturas —señala— es incapaz de incluirse en el diálogo entre culturas”.

La conferencia ganó el premio al «Discurso del año 2006» otorgado por el prestigioso Seminario de Retórica de la Universidad de Tubinga (Eberhard Karls Universität Tübingen), una de las mejores universidades del mundo, la única en alemania que enseña retórica como materia separada. En general, es considerada una de las más importantes declaraciones papales sobre asuntos mundiales desde el discurso de Juan Pablo II en 1995 ante las Naciones Unidas. 

POLÉMICA

El principal motivo de la repercusión que alcanzó el discurso fue la citación —marginal respecto al conjunto de la conferencia— de un diálogo que el emperador bizantino Manuel II Paleólogo mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, donde se señalaba la relación entre violencia e islam, la cual fue divulgada fuera de contexto y levantó reacciones airadas en el mundo musulmán.

CARDENALES

El cardenal Jean-Marie Lustiger, de Francia, dijo: “Nos enfrentamos a un fenómeno mediático que bordea lo absurdo… Si el juego consiste en desencadenar la venganza de la multitud con palabras que no ha comprendido, entonces las condiciones para el diálogo con el islam ya no se cumplen”.

El cardenal George Pell, de Australia, respaldó los comentarios del Papa, afirmando que “no descarta el vínculo entre el islam y la violencia” y que “la reacción violenta en muchas partes del mundo islámico justificó uno de los principales temores del Papa Benedicto”.

En contraste, el entonces cardenal Jorge Bergoglio, de Argentina, actual papa Francisco, expresó su “infelicidad” con el uso de la cita de Manuel II Paleólogo por Benedicto XVI y declaró públicamente: “La declaración del papa Benedicto XVI no reflejan mis propias opiniones… Estas declaraciones servirán para destruir en 20 segundos la cuidadosa construcción de una relación con el islam que el papa Juan Pablo II construyó durante los últimos 20 años”. Sigue leyendo

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Historia del relativismo

El relativismo es una tendencia que siempre ha existido, aunque a veces se atenúa, como durante la Edad Media. En la antigüedad estuvo representada, por ejemplo, por los sofistas. Más recientemente están los racionalistas, los idealistas, los existencialistas, los estructuralistas. A continuación, Alejandro Bermúdez –Director de EWTN Noticias y de la Agencia Católica de Informaciones para América Latina (ACI Prensa)– ofrece un resumen histórico desde Descartes hasta nuestros días. Al final, cita a un tenaz combatiente, Joseph Ratzinger.

Una reseña más amplia del pensamiento de Ratzinger acerca de este tema en Dictadura del relativismo, una entrada anterior de este blog.

Pecados, vicios, malas mañas

Como quiera que los llamemos, perjudican y nos perjudican. El Catecismo de la Iglesia Católica define pecado y menciona los 7 pecados capitales:

1849 El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna” (San Agustín, Contra Faustum manichaeum, 22, 27; San Tomás de Aquino, Summa theologiae, 1-2, q. 71, a. 6).

1866 Los vicios pueden ser catalogados según las virtudes a que se oponen, o también pueden ser referidos a los pecados capitales que la experiencia cristiana ha distinguido siguiendo a san Juan Casiano (Conlatio, 5, 2) y a san Gregorio Magno (Moralia in Job, 31, 45, 87). Son llamados capitales porque generan otros pecados, otros vicios. Son la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza.

Cuál es el peor pecado? San Gregorio Magno pensó que la soberbia. Dante, quien narra en la Divina Comedia su camino al fondo del infierno, encuentra a los pecadores agrupados según la gravedad de sus faltas. Así, en ese orden, los pecados serían: pereza, lujuria, gula, ira, herejía, violencia, fraude y traición. Interesante. Peor que la lujuria y la gula, son el fraude y la traición.

Las virtudes con las cuales se pueden combatir los 7 pecados capitales son: humildad (soberbia), generosidad (avaricia), caridad (envidia). paciencia (ira), castidad (lujuria), templanza (gula) y fortaleza (pereza). Sigue leyendo