Libertad en la Edad Media. José Ferrater Mora

San Pablo, por El Greco

Los autores cristianos en general estimaron que la libertad como simple ausencia de coacción es insuficiente, y que tampoco es suficiente, en general, la libertad de elección. En efecto, el libre albedrío puede usarse bien o puede usarse mal. A pesar del racionalismo e intelectualismo de casi todos los filósofos antiguos en cuestiones éticas, la posibilidad de usar bien o mal del libre albedrío había sido puesta de manifiesto en varias ocasiones. Sin embargo, no había sido subrayada con el radicalismo de San Pablo al indicar que “no el bien que quiero, sino el mal que no quiero hago”. Desde el momento en que se proclamó que la naturaleza del hombre había sido completamente corrompida por el pecado original, lo que sorprendió fue no que el libre albedrío pudiera ser usado para el bien o para el mal, sino que fuera usado, o pudiera serlo, para el bien. De ahí la insistencia en la gracia y el problema de si esta gracia no suprime el ser libre del hombre.

San Agustín en su estudio, por Vittore Carpaccio

La mayor parte de las cuestiones acerca de la libertad humana en sentido cristiano fueron debatidas y dilucidadas por San Agustín, quien distingue entre libre albedrío como posibilidad de elección y libertad como la realización del bien con vistas a la beatitud. El libre albedrío está íntimamente ligado al ejercicio de la voluntad, la que, sin el auxilio de Dios, se inclina hacia el pecado. Por eso el problema aquí no es tanto el de lo que podría hacer el hombre, sino más bien el de cómo puede el hombre usar de su libre albedrío para ser realmente libre. No basta, en efecto, saber lo que es el bien: es menester poder efectivamente inclinarse hacia él. Ahora bien, junto a esta cuestión, y en estrecha relación con ella, hay la cuestión de cómo puede conciliarse la libertad de elección del hombre con la presciencia divina. Según San Agustín, son conciliables. Que el hombre posee una voluntad y que se le mueve a esto o aquello, es una experiencia personal indiscutible. Por otro lado, Dios sabe que el hombre hará voluntariamente esto o aquello, lo que no elimina que el hombre haga voluntariamente esto o aquello. Lo cual no explica, según San Agustín, lo que puede llamarse “el misterio de la libertad”, pero aclara por lo menos que la presciencia de Dios no equivale a una determinación de los actos voluntarios de tal suerte que los convierta en involuntarios. Sigue leyendo

Anuncios

La Alta Edad Media, 284-1000. Paul Freedman

San Benito de Nursia, Patrono de Europa. Detalle de fresco de Fra Angelico, Convento de San Marcos, Florencia.

No estamos esperando a Godot sino a otro… a san Benito
MacIntyre

La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo v y el xv. La Alta Edad Media es cronológicamente la primera parte del medioevo (V a X), seguida de la Baja Edad Media (XI a XV). Es el período de la historia de Europa y Oriente Medio que se extiende desde la caída del Imperio romano de Occidente en el año 476 hasta aproximadamente el año 1000, época de resurgimiento económico. Fue un período en el que tres imperios coetáneos lucharon por la supremacía: el bizantino, el islámico y el carolingio.

Paul Freedman es profesor de la Universidad de Yale. En su curso La Alta Edad Media, 284-1000 –contenido en los siguientes vídeos– expone los principales aspectos de la historia política, social y religiosa de Europa occidental desde la adhesión de Diocleciano a la transformación feudal. Presenta la historia tal como está contenida en las fuentes más reconocidas, donde se considera que la caída del imperio romano fue una gran pérdida para nuestra civilización.

Hay otros enfoques. Por ejemplo, según el filósofo Alasdair MacIntyre, la ausencia de un poder central propicia el desarrollo de las virtudes, que cuando se miran en profundidad, siempre están relacionadas, no sólo con beneficios personales, sino con los de una comunidad.

Al final de su libro Tras la virtud, MacIntyre sostiene que hemos entrado en
una época similar a la caída del imperio romano. No obstante, advierte, “en nuestra
época los bárbaros no esperan al otro lado de las fronteras, sino que llevan
gobernándonos hace algún tiempo”. La supervivencia de la civilización puede
depender, no de una revolución, sino de la construcción de formas locales de
comunidad, dentro de las cuales la civilidad, la vida moral y la vida intelectual
puedan sostenerse. “No estamos esperando a Godot —concluye—, sino a otro, sin
duda muy diferente, a san Benito”.



Más información del curso en la siguiente página de la Universidad de Yale: http://oyc.yale.edu/history/hist-210

La magia de las imágenes en la Edad Media

Las imágenes de la Edad Media tienen un alto contenido simbólico extraído básicamente de la religión católica. Para los medievales eran de fácil interpretación, no así para nosotros. El siguiente material nos ayuda a acercarnos a su significado y belleza.

Se trata de conferencias del curso “Iconografía y lectura de imágenes en la Colección Thyssen-Bornemisza” organizado en julio de 2015 por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid en colaboración con la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED.

Los conferencistas son: Inés Monteira, Profesora Doctora, UNED; Rocío Sánchez, Profesora Titular de Historia del Arte, Universidad de Santiago de Compostela; y Alejandro García, Catedrático de Historia del Arte, Universidad de Murcia.