desarrollo personal

Libertad en siglos XIX y XX. José Ferrater Mora

Henri Bergson

Durante el siglo XIX abundaron los debates en torno a la noción de libertad y especialmente en torno a si el hombre es, o puede ser, libre tanto respecto a los fenómenos de la naturaleza como respecto a la sociedad. Importantes fueron los análisis de Bergson, quien trató de mostrar que la conciencia (o el “yo”) es libre —y aún fundamentalmente libre— por cuanto no se rige por los esquemas de la mecanización y espacialización mediante los cuales se entienden y organizan conceptualmente los fenómenos naturales. Hay que tener en cuenta asimismo los autores que la trataron el problema desde el punto de vista religioso (como Kierkegaard y, desde distinto ángulo, Rosmini) y los que enfocaron la cuestión desde el punto de vista social o histórico (como Marx y, en general, los que, manteniendo un determinismo natural y social, propugnaban al mismo tiempo la posibilidad de que el hombre alcanzara un día la libertad por medio de un “salto a la libertad”).

José Ortega y Gasset

En el siglo XX destacaremos dos modos de considerar esta noción: la de los autores, o algunos autores, que pueden llamarse grosso modo “analíticos” y la de quienes de un modo o de otro se han orientado hacia un tipo de pensamiento “existencial”. Los “analistas”, desde G. E. Moore hasta J. L. Austin, mantienen que hay varios significados —o varios usos— de expresiones tales como ‘es libre’, ‘puedo’, etc., y que en vez de tratar de explicar hay que describir lo que sucede cuando se emplean expresiones relativas a acciones voluntarias o involuntarias, intenciones, propósitos, etc. Ello no equivale a decir que los “analistas” han solucionado el problema de la libertad; más bien equivale a decir que se han negado a reconocer que tal problema exista. Los autores que se han orientado hacia un tipo de pensamiento “existencial” coinciden en afirmar que la pregunta acerca de la libertad no es una pregunta “objetiva”; no se trata tanto de saber si alguien es o no libre, como de saber si “es” o no libertad. En este sentido ha podido decir Jaspers que “la pregunta acerca de si la libertad existe tiene su origen en mí mismo, que quiero que la haya”. Sartre analiza la libertad como condición de la acción, y afirma asimismo que sólo hay libertad en la decisión; la libertad es un hacer que realiza un ser. Por eso el determinismo es en gran parte la renuncia a una decisión más bien que una mera posición teórica. De este modo se rechaza toda mera “libertad interior” o “libertad profunda” del tipo de la bergsoniana. La libertad es, en todo caso, integral, porque compromete al hombre mismo en tanto que ser distinto de todos los entes. Ortega y Gasset se anticipó a estos pensadores al señalar que el hombre está forzado (no necesariamente “condenado”) a ser libre. Ello equivale a decir que el hombre es causa de sí mismo en un sentido muy radical, pues el hombre no solamente se elige a sí mismo, sino que elige qué sí mismo va a causar.

Diccionario de Filosofía abreviado, pp. 253-260, Buenos Aires, Edhasa, 1982

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