El mito de Eros y Psique

Eros y Psique, por Albacini

El mito lo cuenta Apuleyo, un escritor romano del siglo II, en su libro Metamorfosis (El asno de oro). Contiene elementos que aparecen en varios cuentos de hadas: La bella y la bestia, Cenicienta, Blancanieves, La bella durmiente. El analista jungiano Rafael López-Pedraza dictó seminarios en la Universidad Central de Venezuela acerca de este mito y se publicó un libro a partir de sus clases, Eros y Psique. Habla del desarrollo del alma.

A continuación, un vídeo precioso. Más adelante, un resumen del mito.

Cuenta Apuleyo que hace mucho tiempo existió un rey y una reina que tenían tres hijas. La menor, Psique, de deslumbrante belleza, era adorada como una reencarnación de Afrodita. La diosa, celosa porque los hombres estaban abandonando sus altares por una mujer, ordenó a su hijo Eros que intercediera para hacer que la joven se enamorase del hombre más horrendo y vil que pudiera existir.

Por su parte, la belleza no había traído a Psique felicidad alguna. Los hombres la idolatraban de mil maneras pero ninguno osaba acercársele ni pedir su mano. Los preocupados padres consultaron el Oráculo de Apolo para determinar qué le depararía el destino a su hija. Lejos de encontrar consuelo, el Oráculo predijo que Psique se casaría en la cumbre de la montaña con un monstruo. Psique aceptó amargamente su destino, y obedeciendo al Oráculo, sus padres la llevaron hasta la cima de la montaña seguidos por una larga procesión, donde la abandonaron en llanto.

Amor y Psique, por Zucchi

Allí la encontró Céfiro, el viento del Oeste, quien la depositó en un valle colmado de flores. Al despertar, Psique se internó en el bosque cercano siguiendo el sonido del agua. Lo que encontró fue un hermoso palacio, de indescriptible lujo y belleza, y voces sin cuerpo susurrando que el palacio le pertenecía y que todos estaban allí para servirla. Esa noche, mientras yacía en la oscuridad de su nueva alcoba, un desconocido la visitó para hacerla su esposa. Su voz era suave y amable, pero no se dejaba ver a la luz del día.

Con el paso del tiempo, Psique comenzó a sentir desasosiego y sufría por sentirse sola. Imploró entonces a su esposo que le permitiera recibir la visita de sus hermanas pero éste le advirtió que ellas la alentarían a intentar develar su identidad. Finalmente, Eros cedió y pidió al viento Céfiro que acercara a las hermanas al palacio. Éstas, ante la visión de tanto lujo y belleza, ardieron de celos ante la buena fortuna que había tocado a su hermana. Secretamente, cada una de ellas comenzó a desmerecer lo que a ellas mismas les había tocado en suerte, sus ancianos maridos, sus mezquinas riquezas. Se fueron del palacio planeando cómo castigar a su hermana y a su retorno la convencieron de que su marido era una enorme serpiente que esperaba al acecho para devorarla. Le sugirieron un detallado plan de acción, que se basaba en esperar que el sueño venciera a su marido para luego acercarse a él con una lámpara y un puñal y cortarle la cabeza.

Esa misma noche, Psique esperó a que su marido se durmiera junto a ella y encendió su lámpara para observarlo. A quien vio fue al más hermoso de los dioses, al mismísimo Eros. El cuchillo cayó de sus manos, y mientras observaba extasiada esa imagen gloriosa, una gota de aceite proveniente de la lámpara cayó sobre Eros. Éste despertó, y librándose del abrazo y los lamentos de Psique, expresó su decepción por su traición, desplegó sus alas y se fue.

Psique reanimada por el beso del amor, por Canova

Psique comienza entonces una búsqueda desesperada por encontrar a Eros que culmina en su llegada al templo de Afrodita. Ésta, llena de ira y deseos de venganza, rasga las vestiduras de Psique y le encomienda tareas imposibles, como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibe ayuda de distintos dioses y fuerzas de la naturaleza que hacen posible que complete estos desafíos. Afrodita entonces inventa un nuevo castigo para Psique: ella debería internarse en mundo subterráneo en busca de Perséfone, reina de los infiernos, para rogarle que le diera un poco de su belleza dentro de un cofre. Sorteando varias dificultades, Psique cumple con la tarea y comienza su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cae presa nuevamente de la curiosidad. Atraída por el deseo de agradarle más a su amado adornándose de belleza divina, abre el cofre e inmediatamente cae en un sueño mórbido.

Mientras tanto Eros, recién recuperado de su herida, sale en búsqueda de su amada esposa para despertarla de su sueño. Luego se dirige a visitar a Zeus para rogar al Dios que tuviera compasión de Psique y la hiciera inmortal para que pudiera vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros y apaciguó a Afrodita diciéndole que éste sería un casamiento digno de su hijo. Según Apuleyo, la hija nacida de ambos llevaría el nombre Hedoné, que significa Placer (resumen por Melina Meguerian).

Mito completo en El asno de oro, de Apuleyo, libro IV-capítulo V a libro VI-capítulo III

Análisis del mito en Eros y Psique (13 MB), de Rafael López-Pedraza

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