Reconciliación de todas las criaturas

Isaías

Reconciliación de todas las criaturas bajo el reino de la justicia prometido por Isaias (11: 5-9)
Reconciliación de todas las criaturas bajo el reino de la justicia prometido por Isaias (11: 5-9), por Marc Chagall

Isaías profetiza en un poema una paz mesiánica (Is 11: 1-9). Allí anuncia al Mesías y describe sus rasgos fundamentales: será descendiente de David; estará lleno de espíritu profético; se empeñará en implantar la justicia y la paz entre los hombres y con la naturaleza, lo cual es regresar al estado inicial de armonía implícito en la creación, y ello exige conocimiento del Señor. He aquí una parte:

Se terciará como banda la justicia y se ceñirá como fajín la verdad. Entonces el lobo y el cordero irán juntos, y la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león engordarán juntos; un chiquillo los pastorea; la vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas, el león comerá paja como el buey. El niño jugará en agujero de la cobra, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo, porque se llenará el país de conocimiento del Señor, como colman las aguas el mar (Is 11: 5-9).

Ignacio Larrañaga

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El jardín del Edén, por Lucas Cranach el Viejo

El padre Ignacio Larrañaga considera a la oración esencial en la vida de fe, como asegura que lo fue para Moisés, Elías, san Francisco de Asís y, sobre todo, para Jesús. También lo fue para él, quien tuvo varias experiencias de encuentro con Dios, según cuenta en su libro La rosa y el fuego. Fue fundador de los Talleres de Oración y Vida, que promueven un encuentro con Dios y donde millones de personas se han iniciado en el arte de orar. En uno de estos talleres (Retiro espiritual, año 1990) dice:

La paz es criterio seguro de presencia de Dios… Bien pueden decir que el nuevo nombre de Dios es el de la paz… Lo distinguible de Dios es cuando deja la paz (Orientaciones, sesión 18, 49’10-51’15).

Cuando este profeta de estos tiempos –en el sentido que transmite mensajes divinos– narra en El Hermano de Asís la partida del gran santo, ratifica la visión de Isaías, pues habla de reconciliación de todas las criaturas, pero esta vez en el momento de su llegada al cielo:

En este momento se formó espontáneamente, sin ningún plan premeditado, un cortejo triunfal que acompañaría al Pobre de Dios hasta el umbral del Paraíso.

Abrían la marcha los ángeles, arcángeles, querubines, serafines, principados y potestades. Ocupaban el firmamento de un extremo a otro y cantaban hosannas al Altísimo y a su siervo Francisco.

Luego venían los jabalíes, lobos, zorros, chacales, perros, pumas, bueyes, corderos, caballos, leopardos, bisontes, osos, asnos, leones, paquidermos, antílopes, rinocerontes. Todos ellos avanzaban en orden compacto. No se amenazaban ni se atacaban unos a otros. Al contrario, parecían viejos amigos.

Detrás volaban los murciélagos, mariposas, abejas, cóndores, colibríes, alondras, moscardones, golondrinas, grullas, zorzales, pinzones, perdices, gorriones, ruiseñores, mirlos, gallos, gallinas, patos. Había tal armonía entre ellos como si toda la vida hubieran convivido en el mismo corral en la mejor camaradería.

Más tarde seguían los caimanes, delfines, hipopótamos, peces espada, ballenas, pejerreyes, dorados, peces voladores, truchas. Era admirable: los peces grandes no se comían a los peces chicos. Parecían hermanos de una misma familia.

Finalmente cerraban el cortejo las cobras, anacondas, víboras, boas, lagartos, lagartijas, dinosaurios, plesiosauros y serpientes de cascabel.

Mientras en el bosque de la Porciúncula no cesaba de resonar el Cántico de las criaturas, todos estos hermanos cantaban, gritaban, piaban, graznaban, rebuznaban, silbaban, bramaban, aullaban, ladraban, rugían, balaban, mugían.

Desde el principio del mundo no se había escuchado semejante concierto. Todas las criaturas, según su naturaleza, cantaban aleluyas a su amigo y hermano Francisco. Y Francisco y las criaturas alababan, al unísono, al Altísimo Creador.

Detrás de esta escolta triunfal, el Hermano de Asís, sentado sobre un burrito, se despegó de la tierra y empezó a cruzar los cielos. Se había abierto la puerta grande del Paraíso como en las grandes solemnidades. Desde el día de la Ascensión, no se había abierto esa puerta. El Pobre de Dios arrastraba consigo a toda la creación al Paraíso.

Papa Francisco

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Paraíso, por Jan Brueghel el Joven

El papa Francisco, quien tomó su nombre del santo de Asís, presentó en 2015 una encíclica cuyo título, Laudato si’, también es un homenaje a su guía espiritual, pues así empieza el Cántico de las criaturas: «Laudato si’, mi’ Signore», «Alabado seas, mi Señor», poema que nos recuerda que “nuestra casa común es también como una hermana” (1).

Como en el poema de Isaías, aquí se habla de reconciliación de todas las criaturas y de su relación con la justicia y la paz:

La indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura «es contrario a la dignidad humana»*. No podemos considerarnos grandes amantes si excluimos de nuestros intereses alguna parte de la realidad: «Paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados, que no podrán apartarse para ser tratados individualmente so pena de caer nuevamente en el reduccionismo»**. Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas y que nos une también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la madre tierra (92).

En conclusión, la paz no es cuestión de acuerdo entre los hombres. Es cuestión de encuentro de los hombres con Dios y con todas sus criaturas. Así ha sido desde los tiempos de Isaías, así es y así será. Adoptar el vegetarianismo va más allá de respetar o amar a los animales, es un camino para la paz.

NOTAS

*   Catecismo de la Iglesia Católica, 2418.
** Conferencia del Episcopado Dominicano, Carta
pastoral Sobre la relación del hombre con la naturaleza (21 enero 1987).

OBRAS CITADAS

Biblia. Recuperado el 1-enero-2016, de http://www.sobicain.org/shell.asp?p=Biblia

Larrañaga, I. (1980). El hermano de Asís. Recuperado el 1-enero-2016, de http://www.ebookscatolicos.com/El-Hermano-de-Asis

———— (1997). La rosa y el fuego. Recuperado el 1-enero-2016, de http://www.ebookscatolicos.com/La-Rosa-y-El-Fuego

———— (1990). Retiro espiritual, Santiago de Chile, 18 sesiones. En https://www.youtube.com/watch?v=ICj9ZzA0ABM&index=1&list=PLYj8pCfa2f7H82C_YyHt3xeFB5orXLxRr

Papa Francisco (2015). Encíclica Laudato si’. Recuperado el 1-enero-2016, de http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

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